Entrevista a Washington Cabrera
Pro Secretario General de COVIPRO-CH
03/08/2011
En el día de ayer el Plenario General de Delegados resolvió entre otros temas suspender las negociaciones hasta la próxima Asamblea General. ¿Esto significa que se cortó el diálogo con el MVOTMA y la ANV?
No, pero es muy pertinente la pregunta. Uno nunca sabe cómo reaccionarán algunas susceptibilidades. Si de algo no se nos puede acusar es de no ser dialoguistas. Esta organización siempre jerarquizó el diálogo como herramienta que permitiera alcanzar acuerdos. Incluso, muchas veces, se apostó primeramente al mismo frente a situaciones que merecían, tal vez, reacciones más enérgicas. Basta hacer memoria y repasar los antecedentes para comprobar esto. Por lo tanto, como expresa la resolución, la posición que se adoptó fue la de suspender las negociaciones, y será la próxima Asamblea General la que resolverá definitivamente. La Directiva consideró, de alguna manera, que quedó sin un mandato claro para afrontar esta coyuntura. De ahí la importancia de lo que decida el órgano soberano.
Bien, ¿pero era necesario llegar a esto? ¿No se podría haber continuado negociando y quizás llegar a la Asamblea General con algunos avances?
La oportunidad de avanzar en algunos temas la tuvimos claramente. No hace uno o dos meses que comenzamos esta etapa de negociación. A modo de ejemplo, fijate en el tema nuevo sistema de subsidios, cuestión que sólo amerita que lo estudien y tomen una posición para comenzar la discusión y/o resolver e instrumentar. Presentamos la propuesta el año pasado al anterior Director Nacional de Vivienda; él renuncia casi inmediatamente, entonces se lo presentamos a la nueva Directora a comienzos de este año y le expresamos lo sustantivo que era para nosotros resolver sobre ese asunto. En el correr de las distintas reuniones fue un tema recurrente de nuestra parte. Sin embargo, en la última reunión mantenida hace quince días se nos pide que enviemos la propuesta para ser estudiada, como si se tratara de un tema nuevo, hasta una copia impresa se les había entregado oportunamente. Así podríamos hablar de otros temas relevantes; por ejemplo el tema de subsidios especiales, un asunto extremadamente sensible porque afecta situaciones en algunos casos muy delicadas. Saldos Iniciales, cosa que exime de todo comentario. Estas últimas contempladas, además, en el acuerdo firmado hace ya casi tres años. Lo que te decía con anterioridad, el alcance y oportunidad de las futuras negociaciones lo determinará la Asamblea General. No hemos sido nosotros los responsables por la falta de avances, es más, ni siquiera podríamos decir que, por ejemplo, trabamos alguno con posiciones intransigentes. Esto, sencillamente, porque hasta el momento sólo encontramos coincidencias y voluntarismo a solucionar los temas, pero nada más; luego, sin decirlo de manera expresa, que pase el tiempo y quienes están inmersos en la problemática la sigan padeciendo. Sinceramente, a esta altura es cómo que uno se termina sintiendo funcional a los tiempos e ineficacia del Estado y no a la organización que representa, y creo que allí está el límite. Los tiempos del Estado ya han sido suficientes, ahora son los de la gente y por ese camino transitaremos.
¿Y qué entienden que se necesita de parte del estado para arribar a las soluciones?
Simplemente materializar la voluntad y coincidencias que han manifestado a lo largo de este tiempo. Entender que los tiempos del Estado son diferentes a los de la gente. Para el Estado, por ejemplo, cinco años son apenas una administración más para la historia de un país, para la gente son una buena parte de sus vidas…
¿Consideran entonces que en el fondo pueda existir cierta displicencia por parte del Estado, o algo más?
La respuesta debería dividirla en dos. Por un lado, en lo que respecta exclusivamente a las negociaciones tras la búsqueda de soluciones o puesta en marcha de lo ya acordado, hablar de las autoridades, los mandos políticos. Por otro, y con relación a las cuestiones de procedimientos, administrativas, de algunos funcionarios de carrera, y en particular de alguna gerencia de la ANV. Con respecto a los primeros, cómo te respondía en la pregunta anterior, hemos encontrado buen eco con relación a que hay que buscarle solución a algunos temas, han expresado coincidir y hacen acuerdo en buscar una rápida salida. Hacen énfasis en especial con aquellos temas ya contemplados en el convenio firmado en 2008. Expresan la mayor voluntad para alcanzar resultados satisfactorios. Ahora, se quedan ahí, y pasan las reuniones consumiéndose en buena parte con temas que hacen a cuestiones meramente administrativas, muchas de ellas sanjadas hace ya un año. Y los temas de fondo, aquellos que realmente afectan a la gente, se dilatan y se dilatan. Ni una sola señal tangible, sólo expresiones de buena voluntad y comprensión, e incluso algunas veces hasta de sorpresa y asombro… Concretar, nada… Entonces, respondiendo específicamente a tu pregunta, será la Asamblea General la que tomando en cuenta estos elementos considerará hasta dónde se trata de una posición displicente por parte del estado, o al menos de quienes lo representan en estas instancias. De ahí en más se marcarán los caminos a recorrer y las condiciones en las que se los transitarán.
Con relación a los segundos, esos funcionarios de carrera, y cómo te expresaba, en particular, pertenecientes a alguna gerencia de la ANV, dos posibilidades, y sin hacer valoraciones sobre la persona, mala fe o la más flagrante, tenebrosa y obscena ineptitud en detrimento de los usuarios. Pero nada que reclamarle a ellos, la responsabilidad es de las autoridades, las cuáles no son ajenas a diversas situaciones que se les han señalado oportunamente. Son ellas quienes marcan las directivas y deben velar que las mismas se cumplan, por tanto, o las directivas no son contestes a lo que se acuerda o existe una importante falencia al momento de ejercer la supervisión y/o mando.
¿Finalmente, creen que llegarán a alcanzar soluciones para los distintos temas?
Sí. Depende particularmente de nosotros. No en vano hemos alcanzado la posición y reconocimiento que hoy tenemos. La organización, las propuestas sustentables, la capacidad de negociación y de movilización cómo herramienta legítima de soporte y defensa frente a situaciones irresolutas y/u hostiles, junto a una postura coherente y sostenida en el tiempo han sido características que nos han identificado y permitido cosechar resultados satisfactorios. Si a esto le sumamos que se cristalice la voluntad y entendimiento expresado por las autoridades, indudablemente que se arribarán a soluciones de fondo y de carácter permanente, alcanzando así la satisfacción de la gente frente a sus justas demandas, al tiempo que asentando las garantías necesarias para el Estado, todo esto en un ámbito conjunto de seguimiento y valoración de mutua equidad y transparencia.
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